Escritores y Jardines.

Cuando llega la primavera, no hay nada más bonito, sensual y romántico como disfrutar de la lectura o de la poesía en un cuidado jardín.Y, al revés, muchos escritores se inspiraron de sus jardines como trama o fondo de sus novelas o poesías.

 

Los jardines del Castillo de Sissinghurst de la poetisa británica Vita Sackville-West (Los eduardianos) se encuentran entre los jardines más famosos de Inglaterra, actualmente propiedad de National Trust. El más famoso de entre ellos es el Jardín Blanco, que ejemplifica la idea de Gertrude Jekyll de usar el color como tema de diseño de plantación.

 

Para Edith Wharton (Villas y jardines de Italia), ganadora del Pulitzer por La Edad de la Inocencia, el jardín es siempre un refugio, un templo de sencillez y armonía.  Sus jardines son definidos precisos y sirven de contrapeso a la narrativa.

 

Dulce María Loynaz (Jardín) sembró el jardín como el paraíso perdido de la infancia. Las lágrimas que derramó por este jardín mágico no cuentan porque el amor, la belleza y la cultura sufren en el complot de otra historia saturada de héroes, hazañas y consignas revolucionarias.

 

Penelope Lively, escritora de Vida en el jardín y Premio Booker 1987, se embarca en un fascinante viaje a través de los jardines que han marcado su vida. De Cairo a Somerset, un embriagador recorrido nos lleva de vuelta al hogar primigenio de la humanidad.

 

En Jardín Umbrío de Ramón María del Valle-Inclán, los cuentos permanecieron en la memoria del autor, como las hojas secas que, en otoño, tapizan los senderos de los jardines abandonados y umbríos.

 

Manuel Mujica Laínez (Bomarzo) quedó deslumbrado por el extraño parque de Bomarzo y de regreso a Buenos Aires concibió una novela de aventuras ambientada en el jardín, como espejo del tiempo que corroe y la piedra que permanece, la yedra que oculta la historia.

 

En Fragmentos de un libro futuro de José Ángel Valente, el jardín no es un lugar de soledad sino un lugar de diálogo apacible generado en estancias de soledad.

 

En Más allá del jardín de Antonio Gala, una aristócrata sevillana hallará su amor en una realidad viva, fuera del resguardo de su jardín.

 

Para Karel CápekEl jardín de Krakonos), el mundo es magnífico, pero al recordar los prados, bosques y arroyuelos mansos de nuestra tierra, les daría preferencia ante todas las palmeras, cactos y saltos de agua.

 

Editorial G&S – Fotos Google – Fuentes La Vanguardia; Zenda; EcoDiario.es

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#GardensandSecrets

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