Desde la antigüedad, las culturas incas, chinas o egipcias construían balsas artificiales para mantener plantas acuáticas y peces. Luego, los jardines franceses e ingleses dieron un gran protagonismo a los movimientos de agua, así como la tradición árabe de construir siempre fuentes o estanques para refrescar la temperatura de los patios y jardines.

El sonido del agua estimula los sentidos, y la combinación visual del agua con el verdor recuerda la belleza de la naturaleza. Una cascada artificial permite establecer un microclima en él que vivan plantas acuáticas, flores exóticas, aparte de peces, anfibios e insectos.

“Las cascadas, cataratas y arroyos son la elección de muchos diseñadores paisajistas para los jardines acuáticos más modernos, ya que ofrecen una limpieza adicional del agua. “ – Fuentes AGAEXAR.

Estos proyectos son a veces complicados por la dificultad técnica que lleva la pendiente de la cascada, aparte de la colocación de la bomba, por lo que se requiere la intervención de un profesional.

Editorial Gardens&Secrets – Video: Cascada realizada por Gardens & Secrets.

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